Casi jueves

Ahora que no sé dónde acaba la lluvia y cuándo empiezo yo y que el invierno se abre paso por las mangas, justo ahora despierto. Sigo en la calle un miércoles. Con la sensación de que ya no habrá autobuses con los que volver e imaginando cómo se vivirá tras los ventanales encendidos. La hilera de farolas se extiende hasta donde la vista alcanza. Da la sensación de que la totalidad no es más que una calle que empieza y acaba en el mismo punto dando la vuelta al globo. Y, entre medias, tú y yo, gravitando en una órbita tangencial e inconclusa que nace de nuestros talones. ¿A qué viniste? Con una mirada que qué mirada. Con un cuello contra el que volcar mi aire. Con una sonrisa sísmica que me da la vuelta. Con una espalda sobre la que volar cometas. Con unas piernas como torrentes que mueren en un océano de placer. ¿A qué viniste si no fue para llevarme lejos? Y qué si no sabemos dónde ir mañana. Mira cuánto horizonte hay por delante.

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