El peón envenenado: la confirmación de un estilo propio

  • Editorial: Maeva
  • Páginas: 456
  • Edición: 2018
  • Género: Novela Negra
  • Autor: Ricardo Alía

¡Hola, nómadas!

La reseña de hoy es posible gracias a la colaboración del gran Ricardo Alía y de la editorial Maeva, quienes me facilitaron el ejemplar de la novela de la que os hablo: El peón envenenado.

Sinopsis

La ciudad de Londres se ha convertido en un gran tablero de ajedrez y cualquiera podría ser la próxima víctima de quien mueve las fichas blancas.

2003: el español Arturo Muñoz se enfrentará a la partida más difícil de su vida. El Gran Maestro deberá hacer frente a la partida propuesta por Cástor, quien ha seleccionado Londres como tablero y cuyos habitantes son víctimas inocentes que cumplen con el rol de cada pieza capturada.

1970: Arturo pasa su niñez en Monroca, un pueblo de Extremadura donde, mediada la década de los setenta, descubre su talento para el ajedrez en su día a día.

1937: Ander Sukalde es un niño vasco de la guerra alojado en un campamento de refugio de Inglaterra. Su madre le envía allí para alejarle de las atrocidades de la guerra y de las represalias franquistas.

¿Qué tienen en común estas tres historias? Los tres pasajes confluirán de manera imprevista desembocando en un final apoteósico.

Reseña – El peón envenenado

Cuando descubrí que Ricardo Alía publicaba nuevo libro tras su trilogía del zodiaco, todo se convirtió en una gran expectación por ver de qué era capaz el donostiarra. Mis dudas se disiparon en el momento en el que recibí un paquete con un ejemplar de El peón envenenado en su interior, invitándome a mí también a ser partícipe de una partida de ajedrez inolvidable.

Desde el momento inicial, Ricardo deja patente que, con sus anteriores publicaciones, dio a luz a un estilo personal e intransferible.

Cada personaje es un mundo que orbita alrededor de un eje central: Cástor. La evolución de la contienda —porque no se puede entender la trama si no es como una guerra entre todos— servirá para mostrarnos los infiernos interiores de cada uno de los protagonistas y la razón que les ha llevado a ser piezas fundamentales sobre el tablero.

Con una intriga realmente original, Ricardo juega a su antojo con nuestra mente. Cada capítulo es un engranaje que acopla a la perfección en una compleja cadena. Como resultado final, tenemos un cierre made in Alía: una diégesis aparentemente resuelta que nos deja con ganas de vivir más con los nombres que nos han acompañado a lo largo de las más de cuatrocientas páginas.

Un pasado marcado por dificultades, almas introvertidas aisladas de cualquier tipo de sentimiento y un enredo de situaciones y falsas pistas que seguir hacen posible un ambiente puramente negro que nos tiene en vilo hasta el punto final.

No obstante, si hay algo que marca la diferencia en el estilo del guipuzcoano es su prosa. A diferencia del género negro actual, donde predomina la acción con personajes planos e historias alocadas, Ricardo profundiza y documenta sus trabajos de manera envidiable. Cómo conduce y entremezcla realidad y ficción me recuerdan a Gervasio Posadas y El mentalista de Hitler. Con un ejercicio titánico, centra todo su esfuerzo en construir un mundo narrativo en el que no se puede permitir el mínimo error. Lógicamente, ante semejante situación solo pueden ocurrir dos cosas: un éxito absoluto o el abismo de una narración que hace aguas.

Y es por ello que desde aquí, a punto de terminar el 2018 y concluyendo la que será la última reseña del año, le doy las gracias a Ricardo Alía por haber sido valiente y atreverse a escribir esta obra.

El peón envenenado es la confirmación de un estilo propio en el que reconocemos el trabajo duro y la pasión que hacen posible una novela negra y un autor a los que tener muy presentes en el panorama negro contemporáneo.

2 comments

  1. Valiente sí que ha sido, porque basar la trama en una partida de ajedrez puede generar desconcierto en un principio y al final uno reconoce que es tremendamente original y facilísima de seguir. Este autor lo tiene todo: imaginación, inteligencia para crear puzles complejos, jugar al engaño y una narrativa que marca la diferencia dentro del género. Si te das cuenta, además, sale victorioso en escenas comprometidas (sexo, violencia…). Ya lo comenté vía Twitter: en cada novela hay un “elemento” que sobresale por encima del resto y en esta novela es la maravillosa Monroca. Cada novela es mejor… Creo que hasta ahora ha escrito lo que ha ido saliendo de su cabeza a modo de “prueba” aunque no sea consciente. Es de agradecer, pero el día que recopile en una novela todo aquello que brilla explotará. Sus novelas tienen estilo narrativo propio, sí, falta que aprenda a explotar sus puntos fuertes y nada más (como los cantantes de ópera que a medida que aprenden, recortan repertorio). Una vez más te digo, Santi, que es una pena que no escriba en francés… Los leí a todos este año y es inevitable comparar (el último Minier, ya lo intentó con el anterior y…, narrativamente es muy bueno, me alegro por él). Aquí la novela negra es demasiado “local”. Corren otros tiempos y de cara al mercado internacional nos quedamos atrás. En el caso de Alía creo que tendría un claro hueco fuera de nuestras fronteras. Un abrazo enorme, buena reseña, demasiado bien escrita , y disculpa si hay faltas.

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  2. La verdad es que tal y como lo cuentas… Tiene una pinta buenísima.
    Aprendo algo nuevo contigo en todas las reseñas. Muy bonita despedida del 2018.

    Feliz jueves!

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