En el camino

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Editorial: Anagrama
Páginas: 400
Edición: 2017
Género: Narrativa
Autor: Jack Kerouac

¡Hola, nómadas!

¡Volvemos a la carretera! Y nunca mejor dicho. Hoy os hablo del libro nómada por excelencia: En el camino, de Jack Kerouac.

Pero, antes de ir al grano, me gustaría agradecerle a la editorial Anagrama el haberme facilitado un ejemplar de un libro que, no miento, llevaba años queriendo disfrutar. Una vez más, es un placer contar con la colaboración de una editorial cuya colección de compactos recomiendo a todo amante de la buena literatura.

Sinopsis

Kerouac traza la crónica autobiográfica del viaje insaciable de Dean Moriarty (Neal Cassady) —un hipster con una personalidad impredecible— y Sal Paradise (el propio Kerouac y narrador de la obra) a través de las interminables carreteras del continente americano, donde a bordo de coches prestados y desvencijados, experimentarán el éxtasis, el desenfreno, la soledad y los bajos fondos de una generación ajena a cualquier stablishment.

Reseña – En el camino

«Para viajar lejos no hay mejor nave que un libro». No seré yo quien os descubra esta frase de Emily Dickinson, pero no se me ocurre mejor manera de describir la novela de la que os hablo hoy que con esta cita.

Con un ritmo in crescendo, Kerouac convierte al lector en un pasajero más de su viaje por la inmensidad del continente americano. Las frases cortas y directas denotan una acción sin límites por las calles de Denver, Nueva York, Nueva Orleans, Los Ángeles y un sinfín de ciudades y barrios que abarcan la geografía estadounidense. A bordo de viejos Dodges y Cadillacs, el escritor de Massachusetts nos lleva al origen de la generación Beat y los cimientos de la contracultura de los valores clásicos.

«Corrían calle abajo juntos, entendiéndolo todo del modo en que lo hacían aquellos primeros días, y que más tarde sería más triste y perceptivo y tenue. Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un ¡Ahhh!.»

Los protagonistas son auténticas balas perdidas que perforan la vida de todo lo que les rodea sin miramientos. El carpe diem es la filosofía de un grupo de jóvenes que, a contracorriente, se buscan a ellos mismos en algún lugar recóndito mientras persiguen el horizonte inabarcable por autopistas, antros de mala muerte y compañías indignas.

«Durante los días siguientes vagué por Denver. Me parecía que cada vagabundo de la calle Larimer podía ser el padre de Dean Moriarty; le llamaban el viejo Dean Moriarty, el fontanero. Fui al hotel Windsor, donde habían vivido padre e hijo y donde una noche Dean se despertó asustado por el ruido que hacía el tipo sin piernas que se arrastraba en un carrito y compartía la habitación con ellos; el hombre había atravesado la habitación haciendo un ruido tremendo con las ruedas: quería tocar al muchacho. Vi a la enana que vendía periódicos en la esquina de Curtis con la 15. Me paseé junto a las tristes casas de putas de la calle Curtis; jóvenes con pantalones vaqueros y camisa roja; cáscaras de cacahuetes, cines, billares. Después del resplandor de la calle estaba la oscuridad, y después de la oscuridad el Oeste. Tenía que irme.»

Dentro de un marco de desenfreno y un liberalismo extravagante, en cada personaje encontramos una personalidad marcada y totalmente distinta. No obstante, de todos ellos destacaría la de Dean Moriarty, un alocado hipster incapaz de sentar la cabeza y encontrar estabilidad. Un alma visceral que arrasa con todo lo que se le interpone en su inestable camino y que tiene la necesidad de marcar el ritmo de vida de quien le rodea.

Pero En el camino también es un libro que reflexiona sobre los sueños rotos y todas las frustraciones que han empujado a Sal y compañía a exprimir su existencia dentro de un Sistema del que no quieren formar parte.

«Como el autobús salía a las diez, tenía cuatro horas para recorrer Hollywood solo. Primero compré una hogaza de pan y salchichón y me hice diez emparedados para mantenerme durante el camino. Me quedaba un dólar. Me senté en la valla de cemento de un aparcamiento y me hice los emparedados. Mientras llevaba a cabo esta absurda tarea, grandes haces de focos de un estreno de Hollywood surcaban el cielo, el susurrante cielo de la Costa Oeste. A mi alrededor oía los ruidos de esta frenética ciudad de la costa de oro. Y a esto se redujo mi carrera en Hollywood… Era mi última noche allí y estaba extendiendo mostaza sobre pan en la parte trasera de un aparcamiento.»

Los monólogos y diálogos producto del consumo de todo tipo de drogas dan como resultado cavilaciones que, incluso en un contexto contemporáneo, no son del todo descabelladas.

«—En cuanto saque todos estos clavos, me construiré un estante que durará mil años— dijo Bull con todos los huesos temblándole con excitación de adolescente—. ¿No comprendes, Sal, que los estantes que se construyen hoy día se rompen con el peso de cualquier chuchería en menos de seis meses o se vienen abajo? Y lo mismo las casas, y lo mismo la ropa. Esos hijoputas han inventado unos plásticos con los que podrían hacer casas que duraran para siempre. Y neumáticos. Los americanos mueren anualmente por millares debido a neumáticos defectuosos que se calientan en la carretera y revientan. Podrían fabricar neumáticos que nunca reventaran. Y lo mismo pasa con la pasta de dientes. Hay un chicle que han inventado y no quieren que se sepa porque si lo masticas de niño no tendrás caries en toda tu vida. Y lo mismo la ropa. Pueden fabricar ropa que dure para siempre. Prefieren hacer productos baratos y así todo el mundo tiene que seguir trabajando y fichando y organizándose en siniestros sindicatos y andar dando tumbos mientras las grandes tajadas se las llevan en Washington y Moscú. — Levantó el podido madero—. ¿No te parece que de aquí podría salir un estante magnífico?»

Pero, si hay algo que me ha cautivado de esta obra son las descripciones de los lugares y sensaciones que hace Kerouac. Si al principio dije que el lector sería un pasajero más de la aventura, es por pasajes y narraciones en las que exprime su potencial y un estilo en el que, dentro de una vorágine de excesos, excentricidades y alucinaciones, hay hueco para intervalos en los que Sal Paradise se enfrenta de tú a tú con la realidad.

«—¡Qué coño pasa! ¿Una pelea? No tenéis más que avisarme.

Se alzaron grandes risotadas por todas partes. Me preguntaba lo que estaría pensando el Espíritu de la Montaña, levanté la vista y vi pinos y la luna y fantasmas de viejos mineros, y pensé en todo esto. En toda la oscura vertiente Este de la divisoria, esta noche solo había silencio y el susurro del viento, si se exceptúa la hondonada donde hacíamos ruido; y al otro lado de la divisoria estaba la gran vertiente occidental, y la gran meseta que iba a Streamboat Springs, y descendía, y te llevaba al desierto oriental de Colorado y al desierto de Utah; y ahora todo estaba en tinieblas mientras nosotros, unos americanos borrachos y locos en nuestra poderosa tierra, nos agitábamos y hacíamos ruido. Estábamos en el techo de América y lo único que hacíamos era gritar; supongo que no sabíamos hacer otra cosa… en la noche, cara al Este, por encima de las llanuras donde probablemente un anciano de pelo blanco caminaba hacia nosotros con la Palabra, y llegaría en cualquier momento y nos haría callar.»

En el camino es una crónica de contrastes abisales dentro de un mismo territorio y el origen de una generación que no se conforma con una rutina regida por un trabajo y horario impuestos. Probablemente sea algo utópico e impensable, o quizá el sueño al que aspiran tantas almas, pero, sin duda, es indiscutible que esta obra se ha erigido como el libro sagrado de la familia Beat y sus descendientes.

On the road
Ilustración creada por Santiago Alonso

3 comments

  1. Este libro siempre ha estado entre mis eternos pendientes y no sé por qué nunca me animo. Los libros con temática road trip me llaman muchísimo la atención y los suelo disfrutar bastante y el trasfondo de este libro en particular creo que me puede llegar a enamorar. Así que lo tendré en cuenta para próximas lecturas. ¡Muchas gracias por la reseña!

    Nos vemos entre páginas
    La vida de mi silencio

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