Nada

nada_laforet
Editorial: DESTINO
Páginas: 304
Edición: 2010
Género: Narrativa
Autor: Carmen Laforet

¡Hola, nómadas!

¿Disfrutando de las vacaciones? Espero alegraros un poco más estas semanas de descanso y desconexión con la reseña que os traigo hoy: Nada, de Carmen Laforet.

Sinopsis

A su llegada a Barcelona, Andrea es una joven llena de ilusiones con las que afrontar su etapa universitaria. No obstante, todos sus anhelos se verán eclipsados por lo violento y absurdo —entre riñas, peleas y acusaciones— que acontece en casa de su abuela. Así, será la propia Andrea la que contraponga el ambiente familiar con el académico —donde, en una atmósfera puramente inspiradora, conocerá a personas que iluminan su camino— hasta desembocar en un diálogo existencialista y dramático.

Reseña – Nada

Posiblemente, la mayoría de vosotr@s hayáis descubierto la obra de la que os hablo hoy antes que yo. Pero, si por algún casual no habéis tenido Nada entre vuestras manos  —o si queréis recordar las sensaciones que sentisteis al leerlo—, no deberíais perderos absolutamente nada —valga la redundancia— de lo que os cuento a continuación.

Laforet emplea la narración en primera persona para sumirnos en la atmósfera decadente de la Barcelona de posguerra a través del personaje de Andrea. Sirviéndose de una perspectiva existencialista de la vida —donde solo es real aquello que se percibe a través de la experiencia inmediata—,  la literata convierte una situación doméstica y cotidiana en una obra de arte escrita. No obstante, para llegar a ello es fundamental una perfecta alineación de la caracterización de los protagonistas, la escenificación del domicilio de la Calle Aribau —y de los demás espacios sobre los que se suceden los acontecimientos— y una pluma con un estilo narrativo único como es el de la barcelonesa. 

Respecto a los personajes, adapta su psicología al pensamiento predominante de la época. La vulgaridad y el embrutecimiento de los más pobres se ven reflejados en la figura de Juan, cuya frustración vital le lleva a maltratar a Gloria y volcar sus reveses con su familia en abruptas discusiones. Por otra parte, Ena es la luz de una juventud curiosa y excitada por conocer el mundo y formar parte activa de su entorno. De este modo, se acentúa el contraste —tanto a nivel cultural como socio-económico— que hay entre la clase más acomodada y la más humilde —esa cuya parentela hace auténticos malabares para comer cada día y que vive hacinada entre muebles roídos y desvencijados—.

Pero, si hay algo que destaco del conjunto que conforma el libro es la pulcritud de cada frase. No miento si digo que, de todo lo leído hasta este mismo instante, Nada es la novela más cercana a la perfección estilística a la que me he enfrentado. La lírica predomina en unas descripciones sencillamente excelsas y nada barrocas. Cada recurso que emplea —destacando los símiles y metáforas— denota una elegancia que abduce al lector.

«Ena nadaba con el deleite de quien abraza a un ser amado. Yo gozaba una dicha concedida a pocos seres humanos: la de sentirse arrastrada en ese halo casi palpable que irradia una pareja de enamorados jóvenes y que hace que el mundo vibre más, huela y resuene con más palpitaciones y sea más infinito y más profundo.»

«Parecía que en cualquiera de sus pasos estaba el éxito. Sus risas me daban la sensación de la vida misma…»

«—Yo no sé, chica —decía Gloria—, por qué Angustias no se ha marchado con don Jerónimo, si no por qué se mete a monja, si ella no sirve para rezar…

Gloria estaba tumbada en su cama, por donde gateaba el niño, y se esforzaba en pensar, quizá por primera vez en su vida. 

—¿Por qué crees que no sirve Angustias para rezar? —le pregunté, admirada—. Ya sabes cuánto le gusta ir a la iglesia. 

—Porque la comparo con tu abuelita, que sí que es buena rezadora, y veo la diferencia… Mamá se queda toda traspasada como si le vinieran músicas del cielo a los oídos. Por las noches habla con Dios y con la Virgen. Dice que Dios es capaz de bendecir todos todos los sufrimientos y que por eso Dios me bendice a mí, aunque yo no rezo tanto como debiera… ¡Y qué buena es! Nunca ha salido de su casa y, sin embargo, entiende todas las locuras y las perdona. A Angustias no le da Dios ninguna calidad de comprensión, y cuando reza en la iglesia no oye músicas del cielo, sino que mira a los lados para ver quién ha entrado en el templo con mangas cortas y sin medias…»

Además, Laforet deja un resquicio para la crítica social. En este caso, es curiosa la reflexión en forma de diálogo entre Gloria y Andrea sobre cómo dos personas católicas confesas —su tía Angustias y su abuela— predican antagónicamente su religión.

Nada no es una obra que trate la amistad, el amor o la sociedad de una época; es una oda a la vida, a la ilusión y a la realidad; a lo que pasa justo en el momento y en el lugar correspondidos. Es, simplemente, un regalo de la Literatura que nos dio un alma de 23 años con afán de libertad.

6 comments

  1. ¡Hola Santi, cuánto tiempo sin leerte!

    Pues yo también debo de ser de las personas que todavía no lo han leído…ya sabes cómo va esto de los pendientes y a todo no doy. Además quiero hacerme con él en papel.

    Te doy la razón con respecto al estilo de su autora, es muy bonito. Siempre causa admiración cuando un escritor crea algo así.

    A ver si me animo pronto, besitos

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  2. Hola Santi, una vez más, te felicito por tu reseña.
    Coincido totalmente contigo. Asombra la perfección y el talento en las palabras de una chica que sólo tenía 23 años. La verdad es que las comparaciones con muchos “literatos” actuales son devastadoras.
    Imagino que, por eso mismo, esta novela tiene tantísimo valor a día de hoy. Es un clásico atemporal que no puede más que revalorizarse con el paso del tiempo.
    Me sumo a la causa de recomendar “Nada”, no es para menos. En especial me quedo con el capítulo 20, subrayable de principio a fin.
    ¡Feliz verano!

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  3. Hola Santi!! no conocía este libro, pero luego de ver tu reseña tengo sin lugar a dudas que buscarlo ya que dejas muy en alto la narrativa de la autora y eso siempre se agradece a la hora de sumergirse en una nueva lectura. Excelente reseña!
    Un abrazo!

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  4. Hola Santi!!

    Hace ya muchos años que leí este libro y lo tengo algo borroso en mi memoria pero guardo el recuerdo de que me encantó. Tanto, tanto que lo leí con un libro que saqué de la biblioteca y en cuanto vi una oferta, me compré un ejemplar para tenerlo en mi casa siempre. Después de leer tu reseña, no descarto volver a releerlo pronto.

    Pero en mi mente siempre quedará la imagen de esa calle Aribau, la luz que transmite Ena desde que Andrea la conoce frente a la oscuridad que supone volver al piso de Aribau. Definitivamente, quiero volver a leerla.

    Un beso y gracias por recordármela

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