El color de la luz

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Editorial: SUMA
Páginas: 432
Edición: 2018
Género: Narrativa Romántica
Autor: Marta Quintín

¡Hola, nómadas!

Hoy os hablo de una novela que, gracias a SUMA, he podido disfrutar antes de su venta al público. Mil gracias a la editorial por facilitarme un ejemplar de El color de la luz, de Marta Quintín.

Sinopsis

En un recorrido por distintas épocas y escenarios (España, la Guerra Civil, el siempre artístico y bohemio París de los años veinte, Nueva York…), Marta Quintín construye una novela intimista acerca de una historia de amor imposible. La inseguridad, el miedo y los errores no asumidos marcarán el devenir de una trama descarnada.

Reseña – El color de la luz

Hay libros que llegan de manera inesperada y que parecen estar esperándote, al acecho, para saltar sobre ti y arrebatarte el aliento y un pedazo de alma.

No sé si fue una intuición, la sinopsis, que me atrapó, o simplemente casualidad, pero hubo algo en mí que me impelió a esta lectura.

La trama se va construyendo a través de dos tiempos narrativos alternos y dependientes el uno del otro. El primero se centra en el presente, y, en un progreso lineal, Marta Quintín abre la puerta a pasajes de épocas pasadas con las que hilvana la historia.

La narración también oscila entre la primera persona, que ayuda al lector a partir de un punto fijo, y la tercera, que expone, desde una perspectiva imparcial, la biografía de los nombres que aparecen de principio a fin.

Respecto al estilo, destaco una redacción brillante, rica en vocabulario y variedad semántica que mantiene un ritmo cadencioso. A través de una prosa poética, las descripciones, más que escritas, parecen dibujadas sobre hojas que cumplen la función de lienzos en blanco. 

“Monsieur Boucher elevó las cejas, suspiró con resignación, y, sin más preámbulos, me invitó a recoger mis bártulos de su despachito para conducirme a mis nuevos aposentos: una pieza del segundo piso con forma de trapecio que contiene, junto a la puerta, una pequeña cocina y un trastero, y justo encima, un altillo con un camastro donde desgrano las noches y, a veces, el insomnio. A modo de separación entre esta zona y el espacio de trabajo, una cortina. Y enfrente de la puerta, en medio de la pared más grande, lo mejor de todo. Una inmensa ventana que vomita luz y que se abre al precioso panorama de París, como si se tratase de un tapiz bordado en la lejanía con sus elegantísimos y bellos edificios, sobre los que se alza una descomunal aguja de hierro que apunta al cielo, dispuesta a coserlo a la ciudad.”

“… Aquí todo se vive como si fuéramos a morir mañana. De hecho, muchos de mis compañeros han estado hasta hace no mucho combatiendo en el frente, en sus respectivos países, y ahora, de vuelta en París, solo quieren apurarlo todo de un trago y hasta el final. Por eso las noches se alargan. Por eso se ama tanto y atolondradamente. Por eso se contraen dudas. Por eso se llevan desgastadas las coderas.”

Entre las temáticas que aborda Marta, hay lugar para la filosofía platónica, la amistad, presente en cada pasaje, el miedo ante las decisiones que pueden marcar el resto de nuestra existencia, el pavor a la guerra y las convulsiones socio-políticas, la incertidumbre sobre el qué vendrá y, entre bambalinas, se refleja cómo el ser como tu corazón te pide, a veces, hace que los demás te rechacen y te sientas en una galaxia totalmente ajena a la realidad. 

En un aparte me gustaría resaltar los tres pilares sobre los que se asienta el sentido de esta obra; el amor, la nostalgia por el paso del tiempo y el arte como forma de vida. Estos tres elementos conforman un cóctel que, unido a la calidad prosaica de la escritora, crean en el lector una adicción irrefrenable. 

En esta ocasión he querido dejar para el final a los personajes. No sabría muy bien qué decir acerca de Francisco, Chema, Blanca Luz, Martín y compañía. Al conocerles, sentí lo mismo que me hizo encariñarme con los protagonistas de Los últimos días de nuestros padres (Joël Dicker). Partiendo de la premisa de que, al fin y al cabo, son criaturas ficticias, alabo la capacidad de Marta para dotar no solo de vida, sino también de una mentalidad muy diferente a cada uno. Respetando las distancias entre cada trabajo, la manera de expresarse que tienen se me asemeja a la misma que emplea Fernando Aramburu en Patria, otorgándoles de un realismo tremendo con el que es imposible no imaginar sus voces y sus gestos mientras les acompañas en un viaje único. 

En resumen, El color de la luz es una obra que va más allá de una historia de amor perfectamente conducida. Es un paseo por la Historia, los sentimientos y la melancolía al que Marta Quintín nos invita para ser testigos directos de algo mágico.

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18 comments

  1. Hola Santi! pedazo de reseña que nos entregas, como no querer leer este libro luego de leerte, me parece que este es de esos libros difíciles de soltar y en los cuales los personajes e quedan contigo mucho tiempo luego de cerrarlos, me encanta lo que cuentas sobre el toque intimista y la prosa con que está contado, sin lugar a dudas me lo llevo anotado.
    Un abrazo!

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    1. ¡Hola!
      ¡Qué alegría verte por aquí!
      Muchas gracias por pasarte a comentar y regalarme semejantes palabras. Espero que puedas hacerte con esta obra y disfrutarla de una manera similar a la mía.

      ¡Un abrazo grande!

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  2. Qué bonito nombre tiene tu página. En cuanto al libro, creo que con solo leer la sinopsis, ya tiene elementos que a mí me llaman. Es la primera reseña que veo de este libro, así que tomo nota. Insisto, bonito el nombre de tu blog… Me quedo por aquí y te sigo en twitter. Saludos

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡Hola!
      Muchísimas gracias por tus palabras, Marisa. Es una alegría ver que te ha gustado tanto mi página. Respecto a la novela, espero que tomes nota y que la puedas disfrutar dentro de poco. En mi opinión, merece mucho la pena.

      ¡Un abrazo enorme!

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    1. ¡Hola, Pedro!
      Totalmente de acuerdo contigo. Creo que los personajes tienen mucha fuerza y contundencia. Sin duda, un verdadero descubrimiento.

      ¡Un abrazo!

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    1. ¡Hola, Marina!
      Una lástima eso que me comentas. Pero si tuviésemos que leer todos los libros de los que nos hablan, ¡tendríamos que ser gatos!
      Muchas gracias por leerme y pasarte a comentar. Quién sabe si en un futuro te acabas encontrando con este libro y le das una oportunidad…

      ¡Un abrazo grande!

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    1. ¡Hola! 🙂
      Muchísimas gracias por tu comentario. Siempre me gusta transmitir en las reseñas lo que he sentido leyendo, y parece que esta vez ha funcionado. Espero que le des una oportunidad y nos cuentes.

      ¡Un abrazo!

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  3. ¡Hola!
    Después de leer tu reseña, maravillosa por cierto, me lo anoto para leer próximamente. Los párrafos que has citado me han parecido muy buenos, ya con eso y la sinopsis me han enganchado un poco.

    ¡Un abrazo!

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  4. A pesar de tu recomendación no me siento tentada con esta lectura, sí la tuve en mente cuando vi el boletín de novedades pero al final me decanté por Tiempo de albaricoques de Beate Teresa Hanika que me atraía más. Ya te contaré si elegí bien.
    Besos

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