Biografía, Narrativa, Reseñas

París era una fiesta

paris_era_una_fiesta
Editorial: Debolsillo
Páginas: 280
Edición: 2014
Género: Narrativa – Biografía
Autor: Ernest Hemingway

¡Hola, nómadas!

Hoy os hablo de la última novela, publicada de manera póstuma, de Ernest Hemingway; París era una fiesta.

Sinopsis

Publicada en 1964, en París era una fiesta nos topamos ante la novela más personal e íntima de Hemingway.

En el ocaso de su existencia, el de Illinois expone ante el lector los años dorados de su juventud en la capital francesa. Acompañado de autores como Scott Fitzgerald y Ezra Pound (la generación perdida de Gertrude Stein), el escritor norteamericano dibuja con palabras un retrato de la amistad, del amor, de la literatura y de la siempre difícil vida parisina de los años veinte.

Reseña – París era una fiesta

En mi labor por descubrir e indagar más profundamente en la obra de Hemingway, llegué al que, según muchos, es el libro más personal y revelador del escritor.

La estructura narrativa de París era una fiesta se compone de capítulos en los que el propio autor expone las vivencias que le acaecieron durante su estancia en la capital francesa.

Como cada vez que he leído a Hemingway, me he encontrado con una narración que, a parte de destacar por las emociones que despierta, lo hace también por su rico lenguaje.

El ritmo y la cadencia envuelven al lector en un ambiente bonancible sin apenas darle tiempo a asimilarlo.

De la temática destaco la nostalgia y la tristeza con las que Ernest se abre a un público eterno. Desde su nave de añoranza aborda los mares de la amistad, la literatura y el amor. Pese a haber estado con hasta cuatro mujeres distintas, Hemingway reconoce que, a la que más quiso y de la que más enamorado estuvo fue de Hadley Richardson, quien vivió y compartió con él los altibajos en su etapa parisina.

”  – Pero Tatie, tienes que ir a pagar esta misma tarde -dijo ella.

– Claro que voy a ir -dije-. Iremos juntos. Y luego pasearemos por el río siguiendo los muelles.

– Iremos por la Rue de Seine y entraremos en todas las exposiciones y miraremos los escaparates.

– Estupendo. Podemos ir a cualquier parte y nos metemos en un café nuevo donde nadie nos conozca y tomaremos una copa.

– Podemos tomar dos copas.

– Entonces también podemos cenar en alguna parte.

– Eso no. No olvides que hay que pagar en la librería.

– Bueno, volveremos y cenaremos aquí y tendremos una buena cena y para beber compraremos vino de Beaune de ése de la cooperativa de enfrente que marca el precio en el escaparate. Y luego leeremos un rato y nos iremos a la cama y haremos el amor.

– Y yo te querré siempre a ti y tú siempre a mí.

– Siempre. Y a nadie más.

– Seremos felices toda la tarde y toda la noche. “

La humanidad y delicadeza con las que el de Illinois expone las emociones, la ilusión y sus sentimientos más profundos nos recuerdan lo hermoso y lo más bello de nuestra condición de ser humanos.

Desde su relación con Hadley (de la que destaca el mensaje de anteponer el amor a cualquier otro estilo de vida) hasta su amistad con Scott Fitzgerald (la cual se sumió en una montaña rusa de la que no se bajaron ni cuando el golpe contra el suelo parecía inevitable y catastrófico), el autor nos sume en un viaje directo a su juventud y los años dorados a los que escribe desde la soledad. 

“Ya nadie asciende con los esquís puestos y casi todo el mundo se rompe una pierna, pero, al fin y al cabo, tal vez sea más fácil romperte una pierna que romperte el corazón, aunque dicen que ahora todo se rompe y que, a veces, con el paso del tiempo, lo que se ha roto es lo que se vuelve más fuerte. Ahora no sé qué opinar sobre eso, pero así es como era París en los primeros tiempos, cuando éramos muy pobres y muy felices.”

Por último, y parafraseando la conversación y reflexión final entre Hemingway y Evan Shipman, me gustaría añadir que no hay mejor manera de aprender historia que leyendo la obra de todos los autores que se atrevieron a hablar de su época.

Llegados al final, no me queda otra que recomendaros la obra de Hemingway y dejaros conmover por sus confesiones y sus monólogos internos sobre una de las mejores etapas de su vida.

¡Hasta pronto!

10 comentarios en “París era una fiesta”

    1. ¡Hola, Carmen!

      Justo me has pillado en una época en la que estoy disfrutando y digiriendo grandes autores. Está siendo un fin de año lector muy agradable y me alegro provocar en vosotros esa sensación. Muchas gracias por comentarme.

      Un abrazo y feliz noche.

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    1. ¡Hola, Eyra!

      Muchas gracias por pasarte a comentar. Desde lo más profundo de mi corazón te recomiendo leer a Hemingway. Seguro que no te deja indiferente. En la web puedes ver un par de reseñas que hice de “Por quién doblan las campanas” y de “El viejo y el mar”. Espero que te animes y me cuentes qué tal la experiencia.

      ¡Un besote!

      Me gusta

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